By Luis on Agosto 27th, 2007
Hace unos días estuve tomando un café con un amigo y colega bloguero, Roger Schultz .
Hablamos de nuestra experiencia como blogueros y sobre las repercusiones que tienen algunas notas que escribimos en nuestros blogs.
Roger es abogado, especialista en derecho informático. Pero un día escribió un post sobre otro tema: Recursos Humanos.
Le toco vivir una situación en el café Aroma de Florida y Tucumán.
Les resumo la historia. Roger fue a tomar un café a Aroma. Cerca de él había “unos empleados de la cadena tomando algo con unos amigos o empleados ya sin su uniforme.” De pronto entro un cliente de unos 20 años con una barba muy larga (estilo árabe) que tenia muchas dificultades para hacer su pedido.
Este grupo de empleados (que ya no estaban trabajando) se empezaron a burlar de este chico.
Tan ridícula fue la actitud que hasta sacaron un celular y le tomaron un foto a esto chico.
La nota completa la pueden ver aquí, el debate que se desarrollo es muy interesante.
Tanto es así que llego a los oídos de la cadena de Café y el Gerente de Recursos Humanos le contesto a Roger. Pueden ver la respuesta aquí.
Pero lo que quiero discutir aquí es otra cosa.
¿Cuándo dejamos de ser un empleado en relación de dependencia y nos convertimos en simples seres humanos, peatones, consumidores, oyentes, padres o cualquier otro rol?
¿Tenemos siempre puesta “la camiseta” de la empresa? ¿O en realidad está marcada a fuego en cada uno de nosotros?
¿Cómo hubieras respondido en el lugar de Roger? ¿Y si hubieras sido un empleado de turno en ese momento?
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